EL GEN QUILMES

"Quilmes tuvo un partido correcto en lo global. Concretó pasajes de muy buen juego y logró ponerse en ventaja con cierta superioridad sobre su rival, justificando así la diferencia; pero se descuidó y terminó perdiendo". Aunque pueda parecer raro, este análisis empieza con una frase entre comillas, como si fuera citada, por un motivo muy sencillo: no importa cuándo leas esto. Tranquilamente puedo usar un texto prearmado porque la historia es conocida para el que sufre por estos colores, y si alguien lee esa descripción, le es muy difícil saber de qué año, torneo o fecha se está hablando. Se puede recurrir a muchísimos encuentros de Quilmes y encontrarse con la misma secuencia tanto en Primera, ascenso, copas nacionales y alguna internacional también.

Vamos a lo concreto, aclaro por las dudas, torneo Nacional B 2018-2019. El partido en Rafaela arrancó bastante favorable para el Decano, que por momentos fue más vivo que Atlético y llegó al entretiempo ganando con un gol sobre el cierre de la primera mitad. Pero, como siempre hay un pero, se le fue de las manos en unos instantes. El empate, un golazo mitad virtud del rival y mitad error propio, porque le dieron tiempo para acomodarse y embocarla donde quiso desde afuera del área. El segundo gol, producto de un penalazo cometido apenas 3 minutos más tarde, una burrada de esas que no admiten discusión. Lo triste es que ante estas cosas, uno primero atina a pensar que no puede ser y que es increíble lo que está viendo, hasta que se pone a hacer memoria y se resigna a aceptar que sí puede ser, que no es increíble en lo más mínimo. "Y así, con más ganas que fútbol, el Cervecero fue a buscar con el corazón en la mano y casi consigue la hazaña, pero no pudo ser". Otra frase citada. Otra historia repetida.

Se rescata como positivo que hayan terminado en cancha varios juveniles, pero al margen de ese dato, la impresión que dejó este inicio es de que se renovaron las ilusiones y las expectativas; se cambiaron jugadores y cuerpo técnico; hasta nueva camiseta hay. Pero Quilmes en sí mismo no cambió, volvió y sufrió de nuevo los males como de algo genético, propio e inmodificable, que nos lleva a acostumbrarnos a nunca estar tranquilos.

Por: @Adrián

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