LUCES Y SOMBRAS

El Quilmes de hoy, un asunto desconcertante. Es un equipo difícil de descifrar pero en el mal sentido, que no sigue ningún parámetro ni muestra una línea más o menos estable, y la incógnita es la moneda de cada día.

 

La mitad de los partidos fueron derrotas, en más de una oportunidad de esas que no dejan gusto a nada; pero cuando parece el final, de repente una victoria con buena imagen cambia todo de color. El problema está en que no es posible mantener eso en el tiempo, y fecha a fecha es barajar y dar de nuevo. El resumen se refleja en los últimos tres encuentros: Almagro, Platense y Gimnasia de Mendoza. De perder bien de local a ganar con actitud afuera, para después rescatar un punto de casualidad en casa. No se sabe cuál de los tres es el verdadero Quilmes, y da la impresión de que hay azar para rato.

En lo individual, todavía no sabemos de quién esperar algún plus. Los normalmente apuntados para eso vienen pifiando, mientras que algunos juveniles sin tanta espalda siguen afianzándose y sus inclusiones son determinantes, como en el caso de Verón Lupi que entró dos veces desde el banco y generó dos goles. Aunque el mejor ejemplo de lo que le pasa al Cervecero es Bilbao, el guardameta, que no hace diferencias entre salvar pelotas imposibles y crear situaciones de goles ajenos con errores propios terribles. De blanco a negro, como el equipo en general.

¿Qué le falta a Quilmes para tener más luces que sombras? Ojalá pronto se les prenda la lamparita.

Por: @Adrian28Qac

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