MÁS GRANDE QUE LOS ANDES 

Ganó el Cervecero y se acomodó, el panorama se aclaró y más todavía para las pretensiones que, insisto, creo que se pueden tener para esta temporada y el plantel en cuestión: ser ante todo un equipo prolijo de media que si da una sorpresa, bienvenida sea. La tabla nos tiene con 7 puntos sobre 12 y hoy, con el puntero con 10 de 12, no es mal puntaje para un equipo con esas aspiraciones, a diferencia de lo mal que sonaban los 4 sobre 9 de la semana pasada para un candidato.

 

Algo para destacar es que se volvió a ganar de local, buena noticia que puede ser el inicio de una fortaleza en casa que se extraña y necesita muchísimo. El juego mejoró en lo global al margen de algunos pasajes de sufrimiento que obligaron a replegarse en campo propio y aguantar. De todas maneras hubo fuerza para pasar esos temblores y sobreponerse antes de que fuera tarde.

 

Pero más allá del partido en sí, la jornada tenía algo especial desde la previa, y eso era el tan dilatado regreso del referente al Estadio Centenario para defender la Blanquita. Él, amado y odiado, bancado y resistido, exaltado e insultado; como sea, siempre genera un clima particular porque tanto a los que lo quieren como a los que no, los hace hablar de él como de ningún otro. El número 10 en la espalda, el paso sereno y la certeza de que todos iban a estarle con los ojos encima. La responsabilidad de saber que se espera que de sus pies salga una acción salvadora, hasta por parte de los que lo critican. La seguridad de que buenos hay muchos pero distintos muy pocos, y el conocimiento de que él es el distinto de esta generación. Y así, como si nada, con la inteligencia que lo caracteriza y la viveza que también le aportaron los años, el flaquito salió a buscar un centro pasado y lo enganchó con una volea de pique al piso que se convirtió en el primer y único tanto del encuentro. Con alegría indisimulable besó el escudo y corrió señalando a su gente para dedicarles el gol, mientras de la tribuna bajaba el ya conocido canto de "Caneeeo, Caneeeo, Caneeeo".

 

En una tarde de sol, el Decano fue superior al Mil Rayitas porque Caneo es más grande que Los Andes.

Por: @Adrian28QAC

Fotos: @NataliaLacorte

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