REVIVIDOS POR EL FUNEBRERO

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Un día tenía que pasar: ¡GANÓ QUILMES! Era hora, y a pesar de que todavía presiona el promedio, se siente un gran alivio. El clima pintaba de fiesta, mucha gente en la cancha, fuegos artificiales y un homenaje programado para Fillol, Bertoni y Villa, glorias del fútbol argentino surgidas de la cantera. Todos sabíamos que faltaba solamente lo más importante, que era una victoria después de diez fechas de ausencia. Apareció y generó desahogo, descarga de tensión, adrenalina y mufa. Aunque sufrió hasta el final, el hincha pudo sentir que la soga al cuello aflojó un poco.

Como algunos puntos positivos, nos tocó por primera vez gritar un gol de Niell, a quien hemos sufrido en su momento, y con su particularidad de cabecear entre todos a pesar de ser el más bajito. Hizo el gol que al menos yo soñaba que hiciera. Anselmo tuvo un ataque de talento y jugó uno de los partidos de su vida, con intensidad, una habilitación para el tanto del chiquitito y un golazo de esos que salen una de cada cien veces. Los pibes, Ledesma en el arco y Lozano por la banda, siguen afianzándose con actuaciones interesantes. Un punto negativo fue como de costumbre una burrada defensiva que terminó con el descuento de la visita y condicionó todo, pero bueno, eso fue el condimento necesario para ganar a lo Quilmes.

Por el lado técnico, Lemos al fin mostró intenciones de quedarse con el partido, y además declaró que si bien valora el resultado, no quedó conforme con el rendimiento, lo que da una esperanza de ver más personalidad a futuro. Es cierto que el equipo no brilló, ser dominador quedó pendiente y costó más de lo que se disfrutó; pero esta vez no se arrancó perdiendo y se pudo aprovechar el ratito de control para meter los goles.

Queda mucho por mejorar, y ojalá el triunfo traiga confianza para moldear esta realidad que, como por una ironía bizarra, tenía al Cervecero asimilando su muerte y revivió cuando el Funebrero lo vino a buscar.

@Adrian

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