SIEMPRE 5 PARA EL PESO

El campeonato sigue su curso y Quilmes, al menos ese que muchos esperan, todavía no aparece. Por mi parte, tal vez esté relativamente tranquilo porque veo el equipo que desde primer momento imaginé, ya que hace tiempo sostengo lo mismo. Se tiene nombre grande en el Nacional B, y claro que me gustaría ascender este año, pero también creo que hacer un torneo de mitad de tabla y no descender, por el delicado momento del club, es el primer objetivo real. El presente institucional en el que se lucha para escaparle a la quiebra, deriva en que dentro de la cancha el juego sea tan discreto. 

Por la sexta fecha el Cervecero recibió en el Centenario a Estudiantes de San Luis y, por primera vez, mostró cosas interesantes en el juego asociado. Un primer tiempo bueno, algo más flojo el segundo, pero en el global terminó superando al visitante y fue el más claro. Lástima que las buenas intenciones no alcanzan cuando no se pueden aprovechar las ventajas y así, de local y con al menos tres ocasiones claras que se desperdiciaron, fue un simple 0 a 0 con el que se escaparon puntos que habrían servido para alcanzar la cima de la tabla. 

En la séptima sucedió todo lo contrario. En el paso por Tandil, Santamarina nos pintó la cara y demostró lo que es hacer valer la localía, sentirse cómodo y lograr que la visita la pase mal. El campo de juego era un desastre, con pozos y pasto altísimo, pero la gran diferencia entre los equipos fue que ellos sacaron fortaleza de esas imperfecciones, dominaron las mañas de la cancha y, cuando tuvieron las chances, la mandaron a guardar. La primera mitad terminó 2 a 0, Quilmes descontó ni bien arrancó la segunda, pero tras errarle al arco -para variar- en lo que pudo ser el empate, el arquero local se la entregó justa a su delantero que la bajó y definió de afuera del área. Historia sentenciada, aunque se llegó sobre la hora a poner el 3 a 2, pero fue solamente para decorar el resultado. 

Entonces, el Cervecero casi no mete goles, nunca había hecho más de uno en el mismo encuentro, pero al menos compensaba con solidez defensiva. Un día hizo dos, pero justo ese día la solidez se la olvidó en la casa y le metieron tres. A este Quilmes que hoy mendiga monedas, siempre le faltan 5 para el peso.

Por: @Adrian28qac

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