TOCAR FONDO Y REFLOTAR 

Hablar de Quilmes es, por definición, sufrimiento de estilos variados. Se sufre cuando se pierde, cuando se empata, cuando se gana, cuando se cae en desgracia y cuando asoma una recuperación. 

La visita a Banfield nos dejó devastados, quedó más que nunca en evidencia la falta de inteligencia, concentración, suerte y todo lo que necesitábamos para sumar. Desde que nos convirtieran con un penal surgido de un blooper, pasando por una expulsión infantil por un hachazo innecesario, haber desperdiciado la oportunidad del empate por malograr un penal a nuestro favor y para cerrar, otra expulsión merecida pero con la injusticia de que se pelearon los de los dos equipos y la roja la vio sólo el de Quilmes. En unos minutos más nos liquidaron el partido, y así liquidaron nuestro margen porque en lo sucesivo, ganaron los que nos comían los talones y caímos en descenso.

Había que recibir a Talleres, más nerviosos y menos moralizados que nunca. Ellos, un equipo que juega lindo, es efectivo y viene haciendo un campañón, al lado de nuestras 7 derrotas en fila y peor momento en mucho tiempo. El imaginario claramente era muy desalentador, un encuentro bastante inganable, la urgencia que corría y una ansiedad desesperante. Quilmes jugó, no sé si bien, pero por fin entregó lo que precisábamos recibir. Se arriesgó, se defendió, se salvó muchísimo y cuando solamente le servía ganar, ganó. Euforia e ilusiones renovadas, la impresión de que ahora capaz hasta se vuelve a ganar la fecha que viene y se hace todo más fácil, el paso de la asfixia a la bocanada de aire y todo ligado a un solo partido que se hizo esperar más de lo que los hinchas merecíamos.

Especulamos mucho a través del tiempo, nos dimos el lujo de perder demasiados puntos escudados en que todavía nos daba, nos metimos solos en la pelea de abajo y dictamos nuestra propia historia de dificultades. Nos hundimos hasta que tocamos fondo y parece que cuando estábamos a punto de ahogarnos, vimos la superficie desde lo hondo del mar y con lo último pudimos patear el piso e impulsarnos. ¿Nos alcanzará la fuerza para llegar a tierra? Cuesta respirar, pero todavía se puede.

Adrián Franco Sala.

© 2017 by El Tablón Qac.