UN QUILMES GASOLERO

El 2018 fue de mal en peor. Se ganó poco, se perdió mucho, se sufrió todavía más y terminó con menos puntos que partidos disputados. Por lógica, arrancó un 2019 que se perfila difícil desde la previa, con Quilmes al borde de lo que sería el suceso más bochornoso de su historia. Recordemos que si bien el Decano ya ha jugado en la B Metropolitana, lo hizo por no haber podido clasificar a la primera edición del Nacional B, pero nunca como consecuencia de un descenso. Hoy, a menos de 2 años de su mayor estadía en Primera División, la realidad muestra al equipo en el fondo de la tabla de promedios de la segunda categoría, con un pie en la tercera. Para revertir la situación, hay que ganar; y para ganar, hay que ser protagonista.

 

El sábado Témperley visitó el Centenario, para un enfrentamiento importantísimo por tratarse de un rival directo, y condimentado por la presencia, después de tanto tiempo, de público visitante. Había que salir a buscar desde el arranque pero el Cervecero, lejos de mostrarse dispuesto a ganarse la permanencia con uñas y dientes, le hizo honor a la visita y jugó un partido gasolero. Amarrete. Austero. Hay varias formas de definirlo, el mensaje es el mismo: se necesita mucho más para afrontar situaciones límites como la que se vive.

 

Parece mentira que pasen los años, los jugadores y los técnicos, y siga repitiéndose lo mismo. Regalar medio partido o más, hacer los cambios tarde, pifiar con las modificaciones, dar la impresión de que se tocó fondo en el rendimiento, activarse recién cuando se recibe un gol en contra o en los últimos minutos del partido, todo ese ciclo ya es costumbre. No entiendo cuál es el negocio de jugar de esa manera hasta contra un equipo que pelea por nuestro mismo objetivo, siendo locales, sabiendo que sumar de a un punto no sirve.

 

La triste conclusión es que pudo ser peor. Tan mal está todo que hay que agradecer que se rescató un empate para zafar del desastre inmediato, y evitar que el reencuentro con el público en la tribuna de enfrente fuera con gastada a domicilio. Ni hablemos de ganar, que ya es demasiado pedir.

Por: @Adrian

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