VERDE

Empezó, al fin, el torneo más difícil al margen de su dificultad deportiva. El más complicado de encarar, de aceptar que hay que jugarlo, porque es el que ninguno quería disputar: B Nacional cruda y salvaje, esa que parecía tan lejana y ahora es prueba de carácter y duro desafío para un Quilmes en deuda con su gente.

Personalmente no me pareció un gran partido de ninguno, ni nuestro ni suyo, y creo que el empate reflejó el trámite en general porque ambos tuvieron sus momentos de dominio pero nadie los supo aprovechar. Es cierto que el Cervecero pudo haberlo perdido y para evitarlo fue fundamental la confianza de Trípodi, que es como si en el Nacional se agrandara y fuera un arquero totalmente diferente que en Primera. Tuvo intervenciones tremendas, descolgó centros con movimientos y grandeza dignos de un gorila, y como si fuera poco atajó un penal. Por otro lado, no hay que olvidar que Quilmes fue dueño de la primera jugada clara, que terminó con un bombazo en el palo, y se apoderó casi por completo del protagonismo en el cierre.

Desde mi perspectiva no es malo el punto, tampoco sé si es un puntazo, pero sí sirve si se tiene en cuenta que arrancamos en una cancha difícil ante un rival que siempre nos complica y que es, a priori, uno de los candidatos a tirarse al ascenso. Si se gana de local, el empate afuera va a valer a la larga mucho más que la calentura por no haber empezado ganando. 

Más allá de la vestimenta del local, se notó que el Decano también está verde, que le falta rodaje para ser más compacto, sufrir menos y lastimar más. Aunque de todas maneras estuvo a la altura de las circunstancias y con madurar lo suficiente, puede también estar a la altura del objetivo que soñamos.

Por:@adrian28qac

© 2017 by El Tablón Qac.